ECOS DE LA CUADRA N° 83

ESCUELAS RURALES QUE TEJIERON HISTORIAS.

DANIEL QUINTERO TRUJILLO.

Educador y Escritor. 

 

"En el camino que sube y baja la montaña, con viento, sol o lluvia, allí se encuentra una Escuela Rural cual un faro que ilumina el desarrollo veredal".

@daniquinterot

Cuando recordamos las Escuelas Rurales  del municipio de Firavitoba vienen  a la memoria viejas casonas, cerca a un camino veredal  de donde se divisa a lo lejos , esparcidas entre campos y sembradíos, las clásicas viviendas  campesinas, de donde salían los niños  de distintas edades a estudiar en las escuelas del Bosque, San Luis, Los Alisos o Diravita Llano.

Estas instituciones tenían aproximadamente unos veinticinco estudiantes de distintas edades, que ocupaban el único salón de clase.

 Los estudiantes  llegaban con las cotizas mojadas por el rocío, las narices frías y la cara roja, unas veces caminando a campo traviesa, en otras ocasiones aperaban un caballo manso y otros acompañados con el padre, algún hermano mayor y algunos se movilizaban en bicicleta, a la media mañana empezaba el bullicio en el patio de tierra .

 En el recorrido hacia a  la escuela  solo  se encontraban con un rancho del otro lado  del camino, cerca del arroyo, era lo más próximo  del vecindario, allí se saludaban con otros amigos, que venían de más lejos, y seguían unidos hasta  la escuela.

 De allá venían los  niños Cerón, pertenecientes a una familia unida y trabajadora. De  más cerca venían los Patarroyo y González y del otro lado, venían los Fonseca, los Vargas, todos sus padres poseían amplios potreros donde criaban ovejas y algunas vacas lecheras, cuyo producto vendían en el pueblo.

Para llegar a la institución educativa los niños atravesaban potreros brincaban cercas de alambre y de regreso se trepando en los árboles buscando nidos de pájaros para robarse los huevos.

  Una quebrada se interponía en el camino y la escuela, que para cruzarlo sin mojarse los estudiantes saltaban de una piedra otra y  si estaba crecido, pasaban haciendo equilibrio sobre un grueso tronco que hacía de puente.

 En estas Escuelas se implementó el modelo educativo de la Escuela Nueva, que se caracterizaba por tener un solo profesor encargado de la formación de los estudiantes de diferentes edades y grado educativo; modelo educativo fundamentado en los principios de la pedagogía  activa, donde el estudiante era el centro de la enseñanza, se trabajaba en equipo y funcionaba el gobierno escolar con la participación de la comunidad rural, adscrita al territorio de la escuela, además, la Maestra era una auxiliar de las escuelas radiofónicas de Sutatenza que tenía como objetivo la alfabetización de los habitantes del campo.

Era interesante cómo en estas escuelas en el programa de educación Cívica se les enseñaban a los estudiantes a ser líderes, para que coordinarán el ir y venir de los compañeros  a las casas en su respectiva vereda, salían en formación y así mismo regresaban; incluso recibían instrucción para aprender a ser un buen Alcalde.

 En la Escuela del bosque se solía encontrar en los años 60 a la profesora Bertha Patarroyo, esperando a sus alumnos que hoy la recuerdan como una maestra seria y amable que recibía a los estudiantes en el patio para luego llevarlos al  salón de clase a desarrollar el programa escolar donde aprendían a leer y escribir, Aritmética, religión, ciencias naturales a través de la observación del medio; lo mismo sucedía en la Escuela San Luis coordinada por la profesora Elvira Zea y en Diravita  Llano regentada por las profesoras Cilena y Aquilea Cuervo, que posteriormente también dirigieron la Escuela de los Alisos.

Cuentan los relatos orales que muchos alumnos que se quedan dormidos  en clase porque se  había levantado  muy temprano a ayudar a sus padres en tareas agrícolas. Era difícil encontrar un papelito de golosina tirado en el patio porque ninguno lleva ni un caramelo para el recreo ya que siempre se llevaba frutas del campo, o habas o maíz tostado.

 En el pasado de estas Escuelas Rurales salieron alumnos que hoy se destacan como excelentes profesionales en las diferentes áreas del conocimiento, de las artes y del comercio, así como sacerdotes que han dirigido la vida espiritual de la Parroquia. 

  Eran instituciones con ambientes agradables para la permanencia de los estudiantes, decoradas con símbolos patrios como, la Bandera, estrofas del himno Nacional y figuras de héroes, además enmarcadas a su alrededor por bellos jardines de flores multicolores que los niños cuidaban, y en un lote anexo existía la huerta escolar donde la maestra enseñaba a los niños a cultivar hortalizas y hierbas medicinales con lecciones de cómo alimentarse bien y cuidar la salud.

actualmente, muchas escuelas rurales permanecen vacías, sin maestros ni estudiantes, debido a las políticas del MEN, que no permite tener en funcionamiento instituciones educativas  cuyo número de estudiantes sean insuficientes ; es por ello que estas Escuelas hoy se asemejan a los nidos de los pájaros abandonados, espacios vacíos y llenos de basura, a causa de  la decidía gubernamental que no proyecta programas culturales, solo utilizan esas escuelas para arrendarlas y servir de cocheras criando marranos; esperamos que en el futuro haya líderes comunitarios con sueños culturales impulsen programas de recuperación de estas Escuelas como centros  de desarrollo cultural de la vereda donde funcionen  actividades educativas, recreativas para todos los miembros de la comunidad Rural.

  

Danielquintero47gmail.com

Finca La Cuadra.

Firavitoba, 5 de Mayo del 2017


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