PROMESA A UN RIO.

EL catorce de Mayo del 2011, en plena ola invernal, el río chiquito enfurecido como un león se desborda en la toma de riego llamada “La Concordia” colindante con “La finca La Cuadra” que antaño fuera del conocido Chato González.

 

Para llegar a Firavitoba, atraviesa las poblaciones de Pesca, Iza, campos y veredas, donde se utilizan sus aguas, para el abrevadero del ganado, y el riego de pradera.

Lo conocimos de aguas cristalinas, allí los niños jugaban con sus arenas blancas y con los pequeños peces. Los abuelos convirtieron los domingos en paseos al río para almorzar en familia, contemplar sus bellos paisajes y descansar. Hoy los ribereños con su indiferencia y maltrato ven navegar por sus aguas basuras, palos, animales muertos. Las instituciones, como USO Chicamocha o Corpoboyacá, que tienen como misión el cuidado y mantenimiento la cuenca del río, reciben impuestos de desecación, mientras que olvidan las tareas de dragado profundo y fortalecimiento del jarillón, tareas que se aplazan en el tiempo. De las autoridades municipales se recibe la orden de talar los bosques que formaron alamedas a la orilla del río, en contravía con el aprendizaje infantil, de sembrar árboles para que las aguas no se agoten y las aves acompañen el amanecer con sus trinos o arrullen a sus críos con el atardecer.

¿Cómo vivimos ese terrible episodio? Los habitantes respondieron al llamado del Sacerdote, por el alto parlante de la parroquia, hicieron un frente unido, en compañía de doscientos soldados del batallón Tarqui, para taponar el boquete con lonas de recebo y arena, fortalecerlo con estacones de los eucaliptos centenarios, que cumplían una misión en ese día. Evitar que el rincón sagrado se inundara. Queda ahora una deuda por pagar: Que los Maestros en las escuelas y los colegios hagan una pedagogía de atención al río, para que las nuevas generaciones gocen de ese paisaje con salud, vida y un mejor futuro. Los habitantes prometieron cuidar el Rio, con amor y con respeto, convertirlo en un Rey soberano, atenderlo en el invierno y cuidarlo en el verano.