MIÉRCOLES… ES MI DÍA.

Es el tercer día de la semana, es el tiempo en que cualquier trabajador siente un aire de frescura y percibe que su compromiso laboral de la semana pronto se termina. Un día como ese YO nací. Los habitantes de la comarca descansaban del ajetreo del viejo año. El calendario señalaba Miércoles 1° de Enero del 1947. Un tiempo para planear con energía el nuevo año.

Recuerdo, ya en la escuela, el día miércoles se hacía un cambio en las actividades curriculares. Ya no era el tiempo para las matemáticas o el lenguaje, sino para los trabajos manuales y las tardes deportivas, tiempo en que profesores y estudiantes aprovechaban para salir del salón de clase y ponerse en contacto con la naturaleza, era el paseo al río y el momento de descanso.

Siendo ya docente universitario, percibía el miércoles como un escalón en el ascenso del trabajo, ya que ante tanto compromiso de docencia, investigación y extensión, concebía el miércoles como la mitad de la semana y era mi tiempo para tomarme un aire de descanso y pensaba que mis compromisos por esa semana ya iban a terminar.

El 5 de abril tomé posesión como Decano de la Facultad de Educación y era miércoles… desde ese momento, ese día se proyectó para evaluar, programar y reorganizar las actividades que quedaban pendientes en el cumplimiento de mi tarea.

Camino a las Escuelas Normales de Colombia, como asesor de estas instituciones, el miércoles era el día de mi desplazamiento para desarrollar las actividades programadas y estar de regreso el sábado al seno de la familia. Cierto día en las preocupaciones laborales sentía que me había desvinculado del tiempo y del espacio, al salir de mi casa rumbo a la oficina, observé un calendario y exclamé: ¡Miércoles! Es mi día, al diablo con mis preocupaciones.