LA MATA DE PLÁTANO

DANIEL QUINTERO TRUJILLO.

Educador y Escritor.

  

Juanantonio es uno de los habitantes de la casa campesina, el ha sembrado a su alrededor varias matas de plátano, que crecen como planta herbácea de 3.5 m de altura !originario de las regiones tropicales húmedas del Sudeste de Asia y pertenece a la familia de las Musáceas. 

 Su tallo cilíndrico resulta de la Unión de muchas hojas grandes de color verde intenso y dispuestas en forma de espiral, de 3 m. de largo y hasta de medio metro de ancho que cuando envejecen se rompen fácilmente de forma transversal por el azote del viento, tomando un color marrón.

 De la corona de hojas sale, durante la  floración, un racimo colgante de 1-2 m de largo. 

  Las Flores del plátano son amarillentas, cada  grupo de flores forma una reunión de frutos llamada “mano” que contiene de 3 a 20 frutos, recubiertos por una cascara de color rojizo formando una bellota que los niños persiguen en sus juegos para arrancarlas y ubicarles 4 estacas dándole forma imaginaria de un buey de carga o arrancar sus manos de flores para jugar a los tenderos vendiendo plátanos .

 Los plátanos tienen formas y tamaños diferentes; durante su desarrollo se doblan en dirección a la gravedad, pudiendo contener de 5-15 manos, cada una con 2-20 frutos, formándose un racimo, que por su peso requiere que la planta sea sostenida con estacas para evitar que se derrumbe antes de su aprovechamiento.

 Cuando los racimos del plátano han cuajado ,van cambiando  de un color  verde intenso a un color amarillento; hasta que se llega el día, en que el agricultor acompañado de su machetilla afilada lo derrumbe para el consumo o comercialización, no sin antes la Mata de plátano emita su llanto, como un liquido color cristalino y pegajoso que salpica en la camisa del obrero dejándole una mancha, que ni el agua, ni el jabón la quitan, es el símbolo de ser un trabajador de las tierras plataneras.

 Los campesinos utilizan las hojas de plátano para cubrir las arepas, en el momento de asarlas, o para envolver  los tamales, que dejan ese  agradable sabor a campo. En las reuniones sociales la mesa se cubre con hojas gigantes y verdes como si fuese un mantel o plato natural, se extiende en ellas el plátano cocido, yuca, papa, carne, gallina o cabrito y se sirve un suculento sancocho, para que los invitados se sirvan sintiéndose  en el paraíso contemplando las maravillas del creador del universo.

 En los tiempos inmemoriales también se  utilizaba las hojas secas para transportar los huevos de gallina, que sacaban  a vender al pueblo, enrollados en compartimentos para cubrir cada uno, costumbre que se extinguió con la industria de las canastillas sintéticas; en otras ocasiones coleccionaban  las hojas secas en el cuarto de herramientas para cubrir los bananos verdes y acelerar su maduración, porque a Juanantonio le agradaba colgar los racimos en el rancho para ir comiendo al regreso a  su casa campesina después del trabajo y para atraer azulejos, troches, mirlas y turpiales a picar la comida a cambio de escuchar sus trinos en serenata. 

 En la región del Catatumbo, el plátano es el producto más utilizado en la alimentación de los seres humanos: puede consumirse frescos como el banano, pero en el uso culinario se cocinan como complemento de un plato fuerte o si están maduros para comerlos cocinado  en tajadas fritas, entero asado al horno e incluso adornado con cuajada, o queso y bocadillo, en sopas, o ensaladas. 

 También existe en el campo, la creencia que consumiendo plátano el organismo se fortalece por su alto contenido de calcio y que la depresión y la angustia se ahuyentan por el contenido de potasio que eleva las energías del organismo y cuando se trata de eliminar verrugas, nada mejor que raspar la cascara para fabricar ungüentos y aplicarlos en la zona afectada.

 Cuando el Colombiano observa esas extensiones sembradas de plátano, llega de inmediato el recuerdo de la masacre de las bananeras, como  un exterminio de los trabajadores de la United Fruit Company, que se produjo entre el 5 y el 6 de diciembre de 1928 en el municipio de Ciénaga, Magdalena, cerca de Santa Marta, durante el gobierno de Miguel Abadía Méndez ... Allí miles de cultivadores fueron asesinados por la fuerza pública, cuando protestaban exigiendo a la compañía bananera, mejores salarios. Después de casi un mes de huelga. Corrió el rumor de que el gobernador del Magdalena se entrevistaría con ellos en la estación del tren, pero era solo un motivo para reunirlos y acaban con ellos. Fueron cientos de muertos, que fueron llevados en trenes para tirarlos al mar....Solo ahora queda un triste recuerdo de  la Mata de plátano representado por el monumento a la masacre Bananera, donde un aguerrido campesino con machete en mano, representa al hombre que con su la herramienta de trabajo luchaba en las plantaciones de Banano, por un mundo mejor.

 Mucho tiempo después, Gabriel García Márquez en sus crónicas relataba como los campesinos sacaban los taburetes en los portones de sus casas para contar la historia verídica ,antes de que llegaran los historiadores oficiales.

 Si quieres tener comida, siembra una Mata de plátano; ella es agradecida, ya cuando su vida va a  terminar deja sus hijos o chupones, para que el campesino realice la resiembra y así no se extingan las prácticas agrícolas, ni la Historia de Colombia .

 

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 Finca la cuadra.

 Firavitoba, 24 de Marzo del 2017.