El VIAJE DE TUNJA A BUCARAMANGA: Vía Arcabuco

Una carretera  Torturada  por las Tracto mulas.

DANIEL QUINTERO TRUJILLO

EDUCADOR Y ESCRITOR DE TEMAS PSICOSOCIALES

 

 

 

Cuando aún no se hablaba del libre comercio entre las Naciones, esta carretera era muy placentera para emprender un viaje, ya fuera por negocio o descanso, desde la fría madrugada, cubierta de neblina en el alto del sote, nos poníamos en contacto con una variedad de vegetación propias de clima frío, hasta el de la tierra caliente. Captábamos olores como el de pasto, (jaragua), el olor de la guayaba, panela o frutas de cada región e incluso, la carne asada preparada para los conductores que van de paseos o de trabajo.

 

 

Municipio de San José de Pare.

 

 

Son escasos 283 Kilómetros de distancia, que en un viaje normal a 60 Km por hora, tendría una duración de 4 a 5 horas, incluyendo las paradas, pero ¡No es así! Se gastan aproximadamente 7 horas de recorrido continuo, (el pago de 4 peajes: Arcabuco, Oiba, San Gil  y los Curos), ya que estamos expuestos al tránsito inconmensurable de las Tracto mulas, en una carretera que a pesar de sus constantes reparaciones, sigue siendo una SIMPLE CARRETERA del siglo pasado.

 

Hoy todos los viajeros, con la voz al cuello gritamos por el desarrollo Vial, se necesita la doble calzada, para modernizar el País, para tener algo más de tranquilidad en el viajes. No olvidemos que en los países desarrollados, ya tienen carreteras de múltiples calzadas, donde un carril es para los tracto camiones, solo así podrá verse el avance económico de Colombia y los discursos de campaña política  serán una realidad.

 

En la vía desde Barbosa hasta Oiba existen baches por falla geológica, hay tramos de carretera en permanente reconstrucción, que obligan al viajero a detenerse, mientras los obreros trabajan en la vía. En el sector del Socorro un derrumbe de aquella ola invernal, (2011) acabó con la vía que ya fue recuperada con un corte de montaña que la amplió con excelente obra de ingeniería, para prevenir derrumbes y facilitar el desplazamiento.

 

El control vial de la Policía de Carreteras, es otro factor de incomodidad para el viajero, se ubican camuflados en sectores donde los conductores de pequeños vehículos, cansados detrás de los carros grandes y pesados que ocupan toda la vía, buscan la posibilidad de adelantar, aún infringiendo la norma, pero ¡Mucha Atención! – como no es permitido – los sagaces  orientadores viales, les caen para imponer un comparendo.

 

Lo agradable del viaje, es acompañarlo con un ambiente de paseo,  conociendo los pueblos cercanos a la vía central: Santana, San José de Pare y Chitaraque, en la ruta dulce de Boyacá, como lo denominan en la Industria Panelera de la hoya del Rio Suarez, o entrar a Barichara, San Gil, poblaciones con ambiente colonial y otros sitios naturales como el Rio Ponce, aprovechar el ecoturismo han desarrollado, conocer ese pequeño y hermoso pueblo de Curití, donde uno se encuentra con gente alegre, honesta, trabajadora, con identidad regional que sigue guardando esperanzas por un futuro desarrollo nacional con mejores carreteras que los comunique con la civilización.

 

 

 

A la altura del restaurante Chiflas, se siente la emoción de poder descansar  y encontrar una mesa servida con carne asada, yuca, pepitoria  y kola Hipinto, alimentos que fortalecen el cuerpo y el alma,  desde allí: Divisar el hermoso paisaje del Imponente Cañón, ver saltar las cabras que suben las montañas, llegar al parque temático, de hermosa arquitectura, observar desde el teleférico que se desliza (La mesa de los Santos) como un atractivo turístico, pasa sobre la zona de piscinas, recorriendo todo el Parque Nacional del Chicamocha.

 

 

Carretera de Pescadero

 

A esas alturas se divisa la carretera de grandes curvas bordeando el río, con espacios para avanzar al sitio Los Curos, imaginar la carretera destapada y de grandes abismos, que conduce al municipio de San Andrés en el departamento de Santander y dar Gracias a Dios, por estar muy cerca a la ciudad  de Piedecuesta, centro tabacalero  del Oriente Colombiano, que da comienzo al área metropolitana. Ya se sienten las dulces brisas del Cerro de Pan de Azúcar en la Ciudad Bonita, que con sus altos edificios como el MAJESTIC “Icono de la ciudad” La decoración de su avenidas y centros Comerciales… Hace que uno olvide lo tortuoso del viaje, culpa de las Tracto mulas, que son y seguirán siendo las Reinas de las carreteras, mientras esperamos que un Buen Gobierno invierta en la construcción de las Dobles calzadas y así asomarnos al desarrollo, después de 14 años del siglo 21.

 

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Bucaramanga, junio 18 del 2014.