EL ATARDECER EN EL CAMPO

 

DANIEL QUINTERO TRUJILLO

Educador y Escritor de Temas Psicosociales.

 

 

"Cuando el sol de la tarde

Llegue a nuestras vidas.

Mientras la sangre siga corriendo por las venas,

Todavía es tiempo, de seguir soñando"

@Daniquinterot.

 

 

Al final de la tarde, los campesinos regresan a su hogar, se les observa fatigados, ya que estuvieron  cumpliendo multiplicidad de oficios desde ordeñar vacas, limpiar las zanjas para el regadío arreglar cercas para que los animales no se salgan  de los potreros, hasta picar la leña para  prender el fogón y calentar la comida.

 

El intenso frío los obliga a buscar la ruana para abrigarse, mientras una ráfaga de aire, como una luz corredora, pasa por las poblaciones y veredas para luego internares en la Montaña, no sin antes haber movido árboles, arrastrado hojas y levantado las tejas del establo.

 

El sol comienza a ocultarse, el cielo se reviste de color naranja, ya, los últimos rayos se  reflejan en el agua de la alberca, las libélulas revoletean  como indicando que noticias nuevas se tendrán para el día siguiente; los pájaros con sus últimos cantos despiden el día para buscar sus nidos en los árboles, las vacas están rumiando, echadas en el potrero, los niños ya han regresado de la escuela y ahora ayudan a recoger las ovejas para encerrarlas en el corral, a lo  lejos se escuchan  los ladridos de los perros, anunciando que son vigilantes de la noche.

 

A las 6 de la tarde, en todas las emisoras se escucha el himno nacional y en el parlante de la Iglesia se trasmite el Ángelus, mientras en la distancia se observan las primeras luces, la luna empieza a salir lentamente... ¡Es luna llena!

 

Los miembros de la familia se dirigen al altar de la casa para orar y dar gracias a Dios por la protección recibida, piden al Creador del universo para que los campesinos de Colombia tengan un nuevo y mejor amanecer, lleno de dignidad y reconocimiento por los que gobiernan el país, enseguida se dirigen con alegría, a la cocina, alrededor del fogón, para calentarse, comienzan los cuentos y relatos mientras comen, se les escucha reír y los niños, piden ayuda para  hacer  sus tareas.

 

El jefe del hogar, da un vistazo final alrededor de la casa, para asegurarse que no hay nada extraño, luego regresa a la sala, prende la luz y toma el almanaque Bristol, consulta el estado del tiempo para el día siguiente, en familia, se disponen a escuchar el noticiero de la noche, que los duerme por el cansancio de la faena  diaria.

 

En las alcobas se escucha la voz de los niños, que dicen: “Buenas Noches” y los padres los  despiden con sus Bendiciones.

 

¡Todo ha quedado en silencio, solo las luces corredoras de las luciérnagas iluminan el campo y a esperar el día siguiente!

 

 

 

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Finca la Cuadra.

 

Firavitoba, junio 12 del 2014