CRONICA DEL AMAZONAS

Con el sonido del Río y el olor de la Selva.

POR DANIEL QUINTERO TRUJILLO. 

 VIVENCIA 1.

INICIACIÓN DE UN VIAJE

 

 

    El Amazonas es una región de Paraíso, es el sueño verde que todo Colombiano aspira a conocer, después de haber aprendido en la Escuela a dibujar en el mapa la Pata de Cabra que bordea el Gran Río descubierto por Francisco de Orellana en 1541.

 

    Hasta aquí nos desplazamos en compañía de mi señora Alicia, Nohora González, Isabela Torres, Gloria Baracaldo y El Niño David Meléndez, como compañeros de un viaje lleno de expectativas, con los sentidos puestos en el conocimiento de una extensa zona de Colombia; para dejarnos contagiar por la belleza verde que oxigena, sacudiéndonos de la vida citadina y disponiendo nuestra alma al compartir con la naturaleza, con la vida misma y conversar con El Creador de tan majestuosa obra natural.

 

    Ya en el Puente aéreo de Avianca, leí en fasebook el comentario de una sobrina muy especial, Martha Iris escribió: Prepárate Amazonas, porque allá va mi Tío, a conjugar con sus escritos el verbo deleitar y esa es mi pretensión con ésta crónica redactada por Vivencias para que quienes la lean se sientan partícipes de tan maravillosa experiencia. A los 35.000 pies de altura imaginé las ondas radiales viajando por el aire, así a escribir “Locutor de Pueblo Olvidado”

 

    El primer contacto con esta Selva exótica, después de una hora y treinta minutos de viaje por vía aérea, es el Aeropuerto ALFREDO VÁSQUEZ COBO, en la Ciudad de Leticia. Su  nombre  nos recuerda al  General  Valle Caucano, Ministro Plenipotenciario de Colombia en el Gobierno del Presidente Olaya Herrera, que en el año de 1934 defendió con una flota fluvial el litigio con la República del Perú, bajo el lema "Dominando las aguas se triunfaría en tierra".

 

    Esta situado en las afueras de Leticia en la vía a Tarapacá, fue dado al servicio a finales de 1955 y sometido a constantes reparaciones; solo en 1974, después de la ampliación de su pista para recibir aviones Boeing 727, se reinauguro en el Gobierno del Presidente Misael Pastrana Borrero. Razón por la que en mi primer viaje a Leticia, tuvimos que acuatizar en la pista del Río Amazonas, el más largo del mundo. – Julio de 1972 –  (Leer cuento  Viajando por la Selva). 

 

 

    Leticia, Mayo 17 del 2014.

 

    VIVENCIA 2.

 

     RUMBO AL “HOTEL AMAZON”

 

 

    Del aeropuerto al muelle del Río Amazonas. El conductor que nos guía en transporte indica que estamos pasando por el “Parque Santander”, hoy llamado por los nativos como el parque de los Loros, debido a que en las horas de la tarde, un sin número de estas aves, buscan allí su dormitorio para al día siguiente emprender su viaje por la selva, no sin antes haber dado un concierto madrugador a los habitantes en el centro de Leticia.

 

    Durante los diez minutos de recorrido por  la ciudad, se observaba el pavimento de las calles con desgaste de años y averiado, viejas construcciones con techos de zinc quemados por el sol y como siempre las motos, ágiles y veloces como el transporte económico de cualquier población de nuestra patria.

 

    En el muelle, caracterizado por un sinnúmero de lanchas de madera y fibra, alrededor de casetas flotantes, donde funcionan negocios de comida rápida  y cantinas a orillas del Rio, nos embarcamos en una lancha de madera, que tenía el techo cubierto con una carpa, nos pusimos el chaleco salvavidas y el motorista inició el viaje por un brazo del Río, hasta desembocar en  la ancha autopista acuática con más de 6400 kilómetros de largo y un ancho aproximado de 10 km, seguimos por el margen izquierdo, rumbo a la  comunidad de San  José, a 35 minutos de Leticia después de haber avanzado 17 kilómetros.

 

    Durante  el desplazamiento se podía observar, parte de la inmensa selva, pequeñas Malocas o cabañas, fabricadas en madera, con techos de palma y amplios corredores, que refrescan a sus habitantes, los niños jugaban en el río entrelazados por flotadores, algunos adultos descasaban sus hamacas, contemplado al horizonte el ir y venir de las lanchas, que van llevando a los pobladores con sus mercados y otros viajan transportando el pescado como trofeo de una madrugada de trabajo en ese día de pesca.

 

    Después de 35 minutos de recorrido, nos instalamos en el “Hotel Amazon”, construido como imitación de la arquitectura que utilizan los indígenas: tipo Malocas, que descansan en pilotes para aislarlas del agua y de los animales. Todo elaborado con materiales de madera muy fuerte extraída de la misma selva, sigue en construcción, conservando el diseño y aprovechando aún más, el espacio ribereño del Rio Amazonas, tendrá 18 cabañas, la suite Presidencial inicia cada bloque mirando la costa del Perú. Actualmente hay 10 bloques con 10 Cabañas cada uno, para albergar hasta 5 personas con una extensión de ancho de 40 metros con  400 metros de largo, tiene amplios corredores, un sendero ecológico de 800 metros, donde los turistas se deleitan con los diferentes trinos de las pájaros, el croar de las ranas muy cerca y en la distancia se escuchan los gansos y patos pisingos, el silbido de las garzas: Blancas parecían esculturas en cerámica ubicadas a la orilla del pantano, con la fantástica, imagen los recién llegados comentan… ¡Son garzas de verdad!, ¡Se fueron volando!... tal vez imaginaron que eran obras de arte llamativas, pero impropias, ante esa exuberante naturaleza.

 

    Observamos turistas recibiendo instrucción para la práctica de Canopy. El hotel cuenta con un  salón de reuniones, restaurante y bar con excelentes servicios, una artística piscina con yacusi, su  construcción imita la base de grandes árboles selváticos, todo mirando al Río hacia la frontera del Perú. En las habitaciones tienen TV. Con programas pregrabados.

 

    Aquí es frecuente observar hasta 400 turistas que cada 5 días llegan de diferentes partes del territorio nacional y del universo, para conectarse  con el más grande pulmón del Mundo: La Selva Amazónica.

 

    Es interesante el primer choque cultural: Todos esperan comunicarse por celular o Facebook, para remitir sus fotografías  e impresiones, pero No, en la selva, uno está solo comunicado con la naturaleza; la tecnología es para esclavizar al habitante de ciudad, aquí  hay tiempo para la reflexión, los sueños y para quienes tenemos amor por la escritura, dibujemos con letras esta fenomenal experiencia.

 

    Las comidas en el restaurante MARIRAMBA, nombre de un árbol de la Selva, son abundantes, donde se encuentran platos  con pescado boca chico, gambitana, bagre, cerdo salvaje, los jugos elaborados con  las frutas de la región: Aguaje (fruta de una palma) carambolo y copoazu. (sabor semejante a la guanábana).

 

    En las horas de la Noche, en un salón amplio los visitantes pueden disfrutar de música variada al ritmo de cócteles, vinos y cerveza Pilsen Glacial de origen Del Brasil y bellas Garotas bailando zamba.

 

    Ya a las 11  PM, no hay luz y todo queda bajo la iluminación de la luna y las estrellas, acariciado por las brisas refrescantes del río y arrullado por los ruidos constantes de la fauna, que dan la despedida de la jornada diaria con los ¡Felices Sueños!

 

    Comunidad de San José. Hotel Amazon

 

    Leticia, Mayo 18 del 2014.

 

                    

 

    VIVENCIA  3

 

    VIAJE A PUERTO ALEGRIA (PERÚ).

 

     

 

    El domingo 18 de Mayo, lo destinamos para viajar a Puerto Alegría.  Una comunidad Campesina del Perú, en la dirección contraria al Río navegando en una pequeña lancha con motor a bordo, de Nombre Titanic 2, sitio distante a 30 minutos del Hotel  Amazon.

 

    En esta semana las Doctoras Gloria Esperanza Baracaldo y Nohora E. González, compañeras de viaje, festejaban  su cumpleaños, motivo que aprovechamos para expresarles nuestros sentimientos de amistad y hermandad amorosa, la importancia de la fecha, para dar gracias a Dios por  la vida y continuar con grandes posibilidades de seguir luchando día a día, hasta lograr objetivos de buena salud, paz y felicidad.

 

    La población está conformada por 120 viviendas, con  700 habitantes, la mayoría mujeres, que se  dedican a la artesanía, como elaboración de manillas, collares, lapiceros y a la agricultura de subsistencia; el tiempo restante, están ocupadas en cuidar los animales que sirven como mascotas, entre los que figuran la  culebras, papagayos, manatíes, perezosos, micos, tortugas; estas mascotas sirven de apoyo afectivo ante tanta pobreza y soledad.

 

    Las casas son malocas lacustres, los  techos  construidos de la palma Iracay, constan de  un salón grande con hamacas, una pequeña cocina de leña; el acueducto es el agua del Rio, que sirve hasta para bañarse y hacer sus necesidades fisiológicas.

 

    Es curioso observar malocas que descansan en gruesos palos de Catagua, como casas flotantes; cuando la corriente del Río  es fuerte por el invierno, se desplazan, se van moviendo de un lugar a otro.

 

    El nombre  del  Puerto parece una ironía. En los rostros de los pobladores se observa nostalgia, incertidumbre y miradas hambrientas por un futuro incierto. Uno  se pregunta cuales son los sueños de los niños un 24  o 31 de diciembre, rodeado de agua, lodo y abandono por parte de los gobernantes. La respuesta, es la misma que tiene el pueblo de Macondo esperando una segunda oportunidad sobre su existencia, para poder lograr calidad de vida.

 

    Entre tanta  naturaleza de verdes profundos, grandes troncos, largas raíces aéreas como las lianas de Tarzán. Encontramos la victoria regia, con su Flor de loto y escuchamos el relato de un nativo que para comprobar la infidelidad del hombre, los miembros de la familia lo obligan a pararse en la hoja, ¡Si no se hunde! Será marido respetuoso de su hogar, de lo contrario, era sometido al desprecio de su comunidad.

 

    Ya hemos terminado este encuentro con una comunidad campesina que en medio de la selva y rodeados por el agua del Río Amazonas, no desfallecen, todos los  días se despiertan con el ruido de los motores de las lanchas de los pescadores, que a las 4 de la mañana bordean el sector y después a las 5 de la tarde, contemplan en el horizonte,  la combinación de nubes blancas, grises con el amarillo y el roja, anunciándoles  que la noche ya viene para dormir y descansar.

 

 

    Mayo 18 del 2014.

 

 

 

    VIVENCIA  4

 

    DIA DE DESCANSO: PISCINA Y CAPIROSKA 

 

 

    El lunes 19 de mayo, aprovechamos el tiempo para disfrutar de la piscina frente al Río, adornada con un inmenso tronco que sirve de mirador a los turistas y es el sitio por donde comienza el deslizamiento en el Tobogán, en la base inferior hay una caverna con yacusi. Y un fuerte chorro de agua que se utiliza como masajes.

 

    El bar estuvo libre como siempre, con cerveza glacial y los cocteles de capiroska y carpinha que van dando vía libre a las relaciones de amistad, diversión e imaginación.

 

    Al final de la tarde, ya fatigado, busqué una hamaca para dormir y , como seguir soñando con una Patria en Paz, como la que se vive y siente en estos parajes selváticos. Después de la siesta, sentado en la zona de la administración contemplamos los delfines grises que salían a flote e inmediatamente se sumergían.

 

    Mayo 19 del2014

 

  

    VIVENCIA 5.

 

    VISITA A LA COMUNIDAD YAGUA.

 

    El día martes 20 de Mayo Salimos a las 8:30 a.m. en la lancha Santa Clara con capacidad para 40 personas, rumbo a la comunidad de los Yaguas distante a 1:30 horas, bordeando el río contra la corriente, pasando por la “Isla de los Micos”, hasta llegar a  la quebrada Tucuchira donde se ubica la comunidad. Por un puente de concreto, realizado con dineros oficiales, Ingresamos a la Maloca fabricada con maderas de Pona, un árbol que crece de arriba para abajo, donde la parte inferior son raíces, allí el chaman o curaca nos recibió con el saludo: Ritimá (buenos días) pintándonos la cara con achiote, como símbolo de una tribu guerrera y dando el significado al clan a que cada uno, según su percepción, pertenecíamos; a mí, me dijo  que era Jabalí, pregunté ¿Por lo feo? No, por la fortaleza y agilidad que revela, a mi señora  Alicia, la Gran Garza, por su nobleza y direccionalidad.

    Allí en la maloca, los  indígenas, con sus vestimentas (hombres con tapa-rabo y las mujeres con los senos descubiertos), realizaron la danza del cangrejo: dos pasos adelante y uno atrás al son de sus instrumentos musicales: Tambora, chirimías, sonajeros con semillas de frutas y dientes de animales. Posteriormente los miembros de la comunidad nos integran a sus danzas.

 

    Observamos a los niños en la escuela, orientada  por un Maestro indígena, cuyas enseñanzas la realizaba en el idioma Yagua y español.

 

    En los momentos actuales los miembros comunidad tienen su creencia en Dios y han sido bautizados en la religión  católica, como resultado del proceso de evangelización que han recibido, desde hace más de 50 años; sin embargo, por creencias ancestrales, siguen tributándole admiración al Árbol de la Ceiba, lo abrazan para pedir perdón por sus faltas y llenarse de energía.

 

    Alrededor de las viviendas o Malocas en una selva secundaria (ha estado sometida al cultivo de los colonos), existe una variedad de plantas y árboles medicinales para curar todo tipo de enfermedades, tales como la Chuchuaza, utilizada para la gastritis, el Guaca-purana para la próstata  e infamaciones vaginales, la corteza del Murare para  el colesterol. Del cogollo de la palma de Chambira, se toma la fibra para fabricación artesanal de bolsos y mochilas. Cuando la visita terminó, el curaca se despidió con la expresión de Rabinoma (Adiós).

 

    En la travesía como en el regreso, encontramos con lanchas de la Armada del ejército de Colombia, de Perú y de Brasil, cumpliendo las tareas rutinarias  para garantizar la seguridad de turistas y habitantes de la zona.

 

    Acompañados de una lluvia muy frecuente en la zona, pero refrescante, regresamos al hotel, percibiendo  que la comunidad de los Yaguas ha entrado a la civilización y unidos a las empresas de turismo, participan en mínima parte, de la rentabilidad del gran negocio del Turismo por la selva Amazónica; al final, siempre sacan a la venta sus productos artesanales como máscaras, flechas, llaveros, instrumentos musicales y utensilios de cocina.

 

    Amazonas, mayo 20 del 2014.

 

    VIVENCIA 6

 

    FINALIZACIÓN DE UNA VISITA A LA SELVA.

 

 

    El día 21 de Mayo, a las 8 de la mañana, emprendimos nuestro viaje a Leticia, para posteriormente a la 1 p.m. regresar a la ciudad de Bogotá.

 

    Antes de ir al aeropuerto, conocimos la población de Tabatinga, que en idioma indígena significa casa pequeña, es un municipio pegado a Leticia con 60.000 habitantes, conformada por 12 carreras y 14 calles, donde se ubica un mediano comercio que aprovechan los turistas, para ir a la Casa del Chocolate a comprar Garotos, luego a los almacenes Azaléia, para comprar zapatos, a los expendios de licores para llevar los suvenir a familiares y amigos.

 

    Después recorrimos algunas calles del nuevo comercio de Leticia, cerca al hotel Anaconda, Decamerón y el Yuruparí, además de observar el lento desarrollo de una capital de Departamento, donde la acción gubernativa es a cuenta gota, olvidando que la prosperidad es para todos.

 

    Como conclusión, a esta visita turística del 17 al 21 de Mayo, me permito escribir las siguientes reflexiones:

 

    1.   Las comunidades indígenas están abandonada por las políticas del gobierno, es escaso el desarrollo, permanecen sin medios tecnológicos  para su comunicación; los indígenas reciben una mínima Educación Básica para continuar viviendo en la manigua sin futuro.

 

    2.   Las empresas turísticas las explotan, sólo las utiliza para presentarlas como objetos de espectáculo y diversión.

 

    3.   La región es exótica, la permanencia en la selva es saludable desde el punto de vista mental: se logra un descanso que reconforta y nos hace sentir con mucha energía.

 

    4.   El Amazonas es una inmensa selva, donde los árboles  crecen entrelazados, unidos como hermanos formando un tapete verde,  sus troncos están  cubiertos de manchas grises y musgo, como dando testimonio de una larga existencia.

 

    5.   En sus ramas anidan una variedad de aves, que todos los días engalanan el ambiente con sus cantos.

 

    6.   Está adornada por el  caudales del Río Grande y comunidades que como los  Yaguas, Witotos, Ticunas, habitan la Zona para defender este inmenso pulmón del mundo y con su tesonero trabajo, de una agricultura y pesca  rudimentaria, sueñan como otros colombianos en una vida mejor; sólo que en la selva, no hay tecnología; sus habitantes solo están en contacto con la naturaleza virgen, sin vicios, con la imagen de un Dios creador del universo y de unos gobernantes  insensibles, que por sus mentes y corazón no han albergado la intención de dar solución a las necesidades básicas de los indígenas; ellos se siguen alumbrando con la luna y las estrellas; la TV. son las imágenes de los colores de un amplio paisaje; la música es la que se origina de los ruidos del caudal del río, los  gritos de los micos y guacamayas y el croar, de las ranas en las horas de la noche.

 

    7.   Las lanchas  son el medio de transporte, que utilizan los nativos viajando hasta tres días con las noches, para llegar a los centros de acopio como Leticia, Puerto Nariño, Tarapacá, Pedrera, para abastecerse de los productos, para el diario vivir y luego regresar a la maloca, en una travesía donde se observa llover con alegría, porque es fertilidad para la tierra.

 

    8.   Ahora pasa por mi memoria el recuerdos de  la indígena Joaquina, compañera de viaje en el avión a Leticia; una líder de la comunidad el Guayabal, venía de  la  feria artesanal en Bogotá, logro llevar dos tinajas con dibujos de indios y decorada con pinturas naturales, cuando le ofrecieron compra no sabía cobrar, hasta que vino el coordinador quien le puso precio de 200 mil pesos cada uno y eso fue los recursos que obtuvo de un trabajo realizado con amor y mucho esmero, para comprar abastecimientos que llevaría  a su familia, después de tres días de viaje desde Leticia.

 

    Adiós,  Rio Amazonas, sigues igual como sí  el tiempo se hubiese detenido; te dejo como recuerdo mis orientaciones pedagógicas en el trabajo realizado  inicialmente en 1974 y después en  1997 hasta el 2002, que están registradas en las actas de trabajo en la Escuela Normal de Leticia y  ahora, esta CRONICA que servirán como guía para otros turistas que quieran conocerte.

 

    Desde la Finca La Cuadra, en tierra Firme, pediré al Creador del Universo para que los indígenas y colonos, tengan algún día mejores condiciones de vida, porque Leticia continúa estancada y muchos habitantes siguen con sus maletas sin desempacar, esperando la ocasión de subirse en un avión, para nunca más volver.

 

    Adiós para siempre Adiós.

 

    Selva Amazónica.

          

     

 

    DANIEL QUINTERO TRUJILLO.

 

    Mayo 21 del 2014.

 

    This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

 

    www.danielqt.com)