UNA NOCHE DE ANIVERSARIO

DANIEL QUINTERO TRUJILLO

 

    El 4 de Mayo del 2014, Abelardo Ramírez Aristizabal  y Ligia Inés Cadavid Arteaga, visitaron la finca “La Cuadra” en Firavitoba (Boyacá), Estaban celebrando 40 años de Feliz Matrimonio, realizado en la Iglesia El Verbo Divino, del barrio Conquistadores, en Medellín como pocas veces ocurre hoy día en una sociedad de recambios, por los diferentes aspectos del diario vivir.

 

    Mientras esperábamos la noche, tuvimos oportunidad de recordar los viajes de paseo a la Finca Managua, que era propiedad de Don Alfonso Cadavid, ubicada en el Corregimiento  de Virginias en el municipio de Puerto Berrío (Antioquia), teníamos que transportarnos por ferrocarril desde de Bogotá y después de 9 horas de viaje llegar a la Estación del tren, muy cercana al Bar Ganadero, donde los paisanos esperaban a sus familiares, degustando  una cerveza águila fría, al son de la música de arrabal, como "Te estoy espiando por el ojo de la llave" o el “Corrido de Juan Charrasqueado”.

 

    Era el comienzo de la Semana Santa, la comarca estaba adornada con gran cuidado utilizando la naturaleza viva, arreglos elaborados con maestría, utilizando orquídeas y quiches que embellecían La Capilla dominguera. Además se encontraban algunas casas con techo de zinc, contados negocios de víveres y la droguería, pero con mucho movimiento comercial. Los jóvenes habilidosos, construían sus carretas, que incrustaban en la carrilera, servían para transportar la carga recién llegada y a los pasajeros a las diferentes fincas, mientras el tren descansaba, hasta que se escuchaba el pito de la locomotora para reiniciar el viaje. La telefonista alertaba a los habitantes por altoparlante, para informar que la máquina de vapor estaba próxima a llegar, con los encargos de la capital de la montaña.

 

    Estas eran anécdotas de un pasado vivido con alegría. Ya cuando la luna creciente apareció en el firmamento y el frío de la noche llamaba a calentarnos con un sabroso aguardiente Antioqueño, nos invitaron a “La Moranda” vestida de luces de colores y con música de boleros románticos, para agasajar a mis amigos, en la noche de aniversario, por lo cual eran merecedores de una atención con la categoría de ilustres visitantes y héroes de mil batallas hogareñas.

 

    Wilmar Sánchez,  se distinguió por su maestría en arte culinario. Nos ofrecieron una comida tapizada de costumbres europeas: relucientes degustaciones de España y de Italia que disfrutamos con placer. Fueron incluidas explicaciones a cerca  de los platillos, de vinos y  tapas, entre las que figuraban:

 

    ·        Cazuelín de hongos y pomodoris en cocción de quesos.

 

    ·        Pizzeta  al Florentín con basil.

 

    ·        Salamie con ciruela del litoral.

 

    ·        Tomates florentinos con galletas de soda.

 

    ·        Tartaletas de crema con cerezas y uvas al toronjil.

 

    ·        Espuma de vainilla a la cazuela.

 

    Las tapas se hicieron más agradables, en la medida que nos brindó de su Cava, un Polero Merlot diciendo: “Tomemos esta botella de mi reserva”, el vino es del valle de Maipo Chile (cosecha 2007) de color rojo violeta, de delicada profundidad y lindo brillo, aroma bien definido, marcado por la fruta madura y los tonos de ciruela, de respetable concentración y sabor.

 

    ¡Qué ambiente de la bellísima Cabaña! ¡La ocasión, pareciera significar, que el “Amor Anda”, después de cuatro décadas, (40 y 45 años de matrimonio) de las dos parejas invitadas a éste espacio de Wilmar y Tathiana, donde “Nace la vida y florecen los Sueños".

 

    Finca la cuadra.   

 

    Firavitoba, mayo 4 del 2014.

 

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