R 13. EN LA CIMA DE LOS AÑOS

 

Sentado en la sala de su casa, llevaba algún tiempo hilando sus ideas. El profesor Daniel de J. se levantó para dar comienzo a un nuevo día, era el 7 de agosto remembranza de la Batalla de Boyacá, cuando Simón Bolívar, genio de la gloria, selló la independencia de Colombia, conducido por su mente positiva y su fortaleza para sacar adelante los sueños de libertad.

 

Por la época, el día estaba lluvioso, hacía frío, propio para tomar una taza de café que diera calor a su cuerpo y cuerda a sus pensamientos, en instante como si fuera una película cuyas imágenes van rodando en forma continua y rápida, empezó a recorrer los caminos de su vida.

 

Su imaginación lo trasporto a la primera etapa, quizás recién nacido, época de las caricias y de la acuciosa protección de los mayores, para ayudarlo en la etapa de dependencia Psico-afectiva, que le diera “La Confianza Básica” para seguir adelante.

 

Pasó por la primera infancia del aprendizaje psico – motriz, ya desde entonces se veía ligero al gatear, caminar, correr y hablar, buscando autonomía como preparación para la edad de los juegos infantiles. Fueron influyentes los vecinos en el barrio, cómplices de sueños y fantasías.

 

Al llegar a la edad escolar para aprender las primeras letras, la maestra decidió pasarlo al siguiente grado por su hiperactividad, esto le causó cierta antipatía para el aprendizaje de los números y la mala escritura por falta del desarrollo de la motricidad.

 

En la adolescencia se encontró con un mundo revolucionado por los cambios psico – afectivos, una rebeldía a toda autoridad y un deseo ferviente para que su pequeño mundo en el Catatumbo tuviera mejor calidad de vida. En sus aspiraciones vocacionales anhelaba: ser Alcalde, para mejorar las condiciones de su pueblo, también deseó ser médico para contribuir a erradicar la malaria y desnutrición de los campesinos, soñó con ser Presidente de la República para cambiarle el destino a un país subdesarrollado, con altos índices de analfabetismo y sumergido en la violencia partidista, pero como era hijo de un modesto campesino solo logró ser Maestro de Escuela Rural.

 

Cuando se encontraba en el estadio de la juventud, recordó el esfuerzo de la familia para matricularlo en la universidad oficial, porque hasta ese momento, No existían los créditos educativos que facilitaran los estudios superiores. Al terminar su carrera, estaba convencido que el gobierno le iba a garantizar un  empleo, pero solo se encontró con una rebatiña politiquera que le impidió su vinculación, esto lo impulsó a buscar mayor formación académica para salir del común denominador,  viajó a la capital de la montaña para obtener un título de Magister algo novedoso para la época.

 

Ya en la etapa de la adultez se contempló viviendo años románticos con Aga, su bella negra con quien formó un hogar, fundamentado en principios cristianos y lazos de amor, llegaron al mundo dos hermosas niñas y con ellas asumen la misión de ser padres responsables, para educarlas en valores éticos y formarlas en una profesión.

 

El profe y su señora sienten gran satisfacción  por haber logrado un escalafón en la docencia, formando educadores y asesorando el desarrollo de estudiantes. Se ven fatigados por las intensas jornadas laborales en la enseñanza, se unen en los intereses académicos para plasmar sus experiencias en artículos y libros como un testimonio de la producción intelectual.

 

Ahora los recuerdos están ubicados en la tareas de asesor de instituciones escolares, gracias a una reforma educativa y a la comisión académica otorgada por la Universidad y el MEN que le permitió viajar desde la Guajira al Amazonas y Sibundoy, del Urabá Antioqueño, pasando por el Centro del País, hasta Puerto Carreño para orientar la reestructuración de las escuelas Normales Superiores, y en cada lugar, dejaba el mensaje de un nuevo maestro investigador y enarbolaba el Tricolor Nacional y la Bandera Blanca  como símbolo de que en ese territorio se estaban formando Maestros de Paz.

 

Ha llegado a su etapa de la madurez, caracterizada por el retiro laboral se observa preocupado, por No saber qué hacer frente al tiempo libre pero de inmediato convierte sus hobbies en actividades ocupacionales para no perder vigencia existencial.

 

Al sentirse cansado de sus reflexiones, se levanta – busca un baño – y en instantes se vio reflejado en el espejo, con la figura desgastada, sus cabellos blancos y adornado por los intensos surcos de arrugas de su cara; pero en su mente hervían las ideas como olla a presión, queriendo salir a nutrir otros pensamientos. Volvió a su sitio y dedujo que se encontraba en la edad más preciosa, acompañado por un cúmulo de experiencias y de riqueza intelectual que al hablar lo hacían ver como un sabio.

 

Como le habían decretado su retiro por vejez resolvió escribir para continuar enseñando, ya que para Él:  “Las letras, no tienen fecha de vencimiento, son eternas y nunca mueren” y a través de ellas el escritor se perpetúa en las nuevas generaciones.

 

Ha llegado la hora del almuerzo y antes de terminar sus reflexiones, el Profe concluyó, parodiando la canción Colombiana que: “Seguía teniendo 20 años”  y los otros 50 eran experiencias de una prolongada juventud, reflexión que para él no era descabellada, porque decía: “La anatomía puede envejecer, pero no la actitud frente a la vida, ni los pensamientos; ellos admiten la reinvención, para poder llegar a la Cima de los Años, como el Galardón Dorado que Dios otorga a hombres y mujeres valientes, después de trepar por las escalinatas de la vida, dejando huellas indelebles como caminos que otros necesariamente, han de transitar.

 

Al terminar de tejer uno a uno sus recuerdos como una película imaginaria,  Don Daniel,  como ahora lo llaman, exclamó: ¡Valió la pena mi tarea. Ella está bien hecha! Colombia no podrá borrar esas páginas Pedagógicas, porque su historia quedaría incompleta.

 

Al sentarse en la mesa del comedor se dirige a los jóvenes familiares que lo acompañaban: Los invita a que sigan el  ejemplo de Bolívar, cuando estaba en la Ciudad Eterna muy cerca al Monte Sacro: Juró no dar descanso a su brazo hasta cumplir sus sueños, además agregó: no olviden observar la conducta del anciano y sus dolencias, en él ustedes se verán reflejados, antes que el sol de la tarde llegue a su ocaso.

 

@daniquinterot

 

Tunja, agosto 13 de 2013.