ECOS DE LA CUADRA N° 22

CALLE CALIENTE

UN SECTOR TRADICIONAL DE   FIRAVITOBA

 

DANIEL QUINTERO TRUJILLO.

Educador y Escritor 

 

    Desde tiempos inmemoriales, existió en Firavitoba  una calle denominada Calle Caliente, que después del asentamiento indígena y con la influencia de los pueblos de fundación hispana, empezaron a cambiar el bohío por casas de adobe, con techos de paja y Zinc. Su nombre se originó por la costumbre de los pobladores de instalar en el sector, reverberos de alcohol o fogones de carbón, elaborados con latas de manteca, donde ubicaban las pailas para freír el cerdo, que serviría de comida a los comensales y bebedores de guarapo, que frecuentaban el lugar, venido de las diferentes  veredas.

 

    Los guaraperos acompaña sus ratos de ocio al son de maracas, tiples y requintos, unas veces interpretando rancheras como: Aquellos ojitos verdes, No quiero más amores por Correo o canciones del folclor Colombiano como Cachipay. En una ocasión allí se encontraron, sin darse cita, dos enamorados de una hermosa campesina, cuando los guarapos habían subido a la cabeza se armó la discusión para conquistar los sueños de amor y todo término a coñazos y heridas en el rostro.

 

    También cuenta la tradición oral, entre ellos los  relatos de Germán Aponte y el profesor Carlos Gómez, que en cierta ocasión cuando se celebraban los rosarios del mes de Mayo, en una noche despejada, de luna brillante y con estrellas, quemaron voladores, la caña de un cohete cayó cerca a una tienda, la señora del negocio la coge, la echa al fogón de brasas ardientes, con tan mala suerte que a los pocos segundos… exploto la pólvora sacando  a volar las morcillas y la carne por un hueco que había  dejado la explosión, mientras una columna de humo cubrió el sector y los bebedores de guarapo se perdieron sin pagar la cuenta.

 

    Por la misma calle han desfilado los matachines que con las vejigas infladas asustan a los niños, las procesiones de Semana Santa, las comparsas de las fiestas en agosto y el paseo de los músicos con sus retretas de alborada.

 

    En éste sector se desarrollaba un gran mercado, donde cada semana el campesino traía los productos de su parcela y a falta de dinero se hacía el Trueque  con otros productos necesarios para la subsistencia del campesino, las viviendas tenían lotes de gran extensión, que eran utilizados para cultivar maíz, higuerilla para procesar el aceite para iluminar a la virgen de las nieves y pedir protección por los hijos y el poblado, además se criaban cerdos, ovejas y hasta se tenían un matadero de reses.

 

    En unas de las casas, muy cerca al Parque  del árbol, por los años 60, se instaló la agencia de TransBolivar, que todos los días salía a las cinco de la mañana vía al Pantano de Vargas y rumbo a Bogotá, con campesinos que también comerciaban con la gran capital. Sucedió que en una madrugada, el bus de turno presentó fallas en el encendido, el chofer resolvió inyectarle gasolina al carburador, para que, con la ayuda de algunos viajeros, lo empujaran... pero en cambio de prender rodando.... el bus prendió en llamas hasta consumiese y dicen los testigos de los acontecimientos, que fue el último día que la flota de bus escalera llegó a tierras del cacique de Firavia.

 

    Años después, en ese sector vivió una señora  muy religiosa y colaboradora de  Nombre Águeda, dedicada a las actividades de la parroquia, amiga del pueblo por sus buenos oficios, aconteció que  el Padre Aguirre para facilitar la tarea evangelizadora, sectorizó la población, a Calle Caliente… Con el ánimo de Santificarla, la rebautizó como Santa Águeda, para exaltar la devoción a la Santa Virgen de Catania -Sicilia, que fuera torturada y quemada, que es invocada para prevenir rayos, incendios y volcanes. También en honor a la ilustre y apreciada dama firavitobense.

 

    Ya en pleno siglo XXI, Calle Caliente o Santa Águeda, ha modernizado sus viviendas , con hermosas casas de  dos plantas, donde funcionan almacenes de veterinaria, panaderías, salsamentarías, expendio de carnes,  tiendas de víveres, rancho y  licores, ferreterías, almacenes de ropas y hasta tiendas de video juegos, siempre dando testimonio de la tradición comercial del sector.

 

    Los habitantes hoy esperan que las políticas de cultura del municipio ubiquen una Placa esculpida en piedra, con el nombre tradicional  de la calle y que en el proyecto de recuperación de la malla vial, Calle Caliente tenga un aire sociocultural, adoquinándola y construyendo anchos andenes en una estructura uniforme, para el disfrute de un paseo  de descanso, para habitantes y turistas y así, recordar lo que dice el poeta: “Ya  las ánimas de los antepasados han regresado al pueblo. Ahora han revivido, para pasearse por la bella calle de muchos recuerdos y  viejos amores”.

 

 

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    Finca La Cuadra.

 

    Firavitoba, Septiembre26 del 2014.