OPERACIÓN AVISPA

    DANIEL QUINTERO TRUJILLO

    ESCRITOR DE CUENTOS  CORTOS

 

    Bajo de las  ramas de un palo de mango, todas las noches, los amigos del Parque en la población de Rio de Oro, se reunían para escuchar los cuentos de  Don Pedro Julio, un señor alto moreno, de ojos negros y sonrisa a flor de labios que tenía la facilidad de la palabra y entretejía  historias que se convertían en el postre de las comidas de los habitantes, que salían presurosos a escucharlo.

    Entre cuento viene y cuento va... se relataban historias de Antón García y Bonilla, que con su capa de 7 colores asustaba a los borrachos de media noche; la luz del limonar, iluminando los viernes santos, la consecución de guacas en compañía del bobo del pueblo para evitar que la noticia se propagara, los asaltos de Pedro Rimales  a los campesinos en los caminos de vereda, para robarles los marranos, el monje sin cabeza cantando el miserere, la casería de un tigre en la región del Catatumbo y muchos otros que causaban un concierto de risas, desvelaban a los pobladores, hasta el punto que el cura párroco interpuso ante el juez municipal, una demanda contra responsables, por ser  los culpables de la ausencia de feligreses en las misas vespertinas.

    Aconteció que  el campanero de la iglesia, cuando  se conmemoraban las vísperas de Nuestra Señora del Rosario, patrona de la población, tomó una vara de 4 metros de largo y la ubicó entre las ramas, también él disfrutaba de la sesión de cuentería y de un momento a otro, sin que nadie se diera cuenta, tomó la caña y la direccionó a un nido, de inmediato comenzaron a volar indiscriminadamente un enjambre de avispas enfurecidas que iban y venían, empezaron a picar en las partes más inverosímiles de la anatomía de un cristiano, ahora en vez de carcajadas, se escuchaban gritos y ayayais... esta HP de avispa me jodió.

    En  el  Hospital, el Médico y las  escasas Enfermeras no tenían tiempo de atender a los picados, tuvieron que acudir al curandero  de animales para que colaborara en la emergencia, bautizada por los pobladores con el nombre de operación avispa.

    Las  siguientes  noches en Rio de Oro , todo parecía soledad, como noche de velorio, donde antes existieron risas, ahora era un silencio sepulcral, en las tiendas cuando los clientes iban a comprar, se sentaban en los Taburetes a comentar lo sucedido: que las campanas de la iglesia no sonaban , porque al sacristán, la avispa lo había picado en ambas manos, precisamente en los dedos con la cual sujetaba el lazo, el señor del billar dejo de abrir el establecimiento, porque lo picarón los párpados y no veía, otro tenía que dormir parado, porque las nalgas estaban inflamadas y Don Pedro Julio en vez de llamarlo el cuentero, ahora le decían el "mudo" porque mientras hablaba, una avispa se introdujo en a boca y le pico a lengua dejando a como la bola de un molinillo de batir el chocolate, inhabilitado para hablar.

    Este acontecimiento llego a oídos del Gobernador de la comarca llamado por sus copartidarios el Pollo Vallenato, quien aprovecho la emergencia de los cuenteros para implementar la operación avispa  en la política: estrategia, que consistía en dividir listas al Senado y obtener el mayor número de curules, el candidato  a la Presidencia era apoyado por varias listas al Senado y su fuerza política era determinada por el número de parlamentarios obtenidos, debilitando así la representación de candidato con lista única, estrategia que permitió  al pollo vallenato llegar a la Presidencia, con una votación tan numerosa que los analistas políticos llamaron el Mandato Claro.

    Ahora los turistas que visitan a la Costa Norte, desvían su ruta para llegar  a Rio de Oro, No a tomar  la tradicional Chicha con cuca, sino a conocer al Sacristán, apodado el Avispón, que por recomendación del cura, hizo levantar un avispero para espantar a los cuenteros y de paso favorecer a los políticos.

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    Cabaña “La Moranda”

    WAS, Pedro Santana y su combo.

    Firavitoba, agosto 30 del 2014