TONY: “EL PERRITO ABANDONADO”.

 

DANIEL QUINTERO TRUJILLO

Escritor de cuentos cortos.

Eran  las cinco de la mañana, en un día del mes de agosto y el balido de las ovejas me despierta, salí rápidamente  del dormitorio, para indagar que estaba sucediendo. Con linterna en mano, llegué al corral de las ovejas, allí encuentre un pequeño animalito... Pensé que se trataba del nacimiento de una oveja, como todavía estaba  oscuro, resolví regresar y esperar la luz del día.

Cuando el sol iluminaba los senderos, volví al corral y encontré un perrito negro achocolatado, parecía un cruce entre labrador dorado y gozque negro, de algunos días de nacido, muy flaco, dormía cerca a las ovejas ¡Se despertó al sentirme! Se escabulló escondiéndose entre rastrojos y maderas, buscó un sitio oscuro, quizás seguro, detrás de la sala cuna de los becerros, huyendo de los guardianes que ladraban y husmeaban inquietos, subiendo y bajando a gran velocidad, del tambre del río chiquito, tembloroso, permaneció escondido a una cueva, que por instinto organizó con hojas secas, palitos y basura, por la rendija que dejaba la unión de ladrillos en la pared, se veía el relucir de sus ojitos, como cuando un zorrillo está en estado de alerta. 

¿Qué estará pasando con ese animalito? Me preguntaba acercándome con cautela; di un vistazo alrededor del  Rio que rodea la Finca... ¡Confirmé mi sospecha... Allí flotaba un costal con varios cachorros ahogados, sólo ese pequeño por su instinto de conservación, logró salir y estaba vivo, como pidiendo ayuda, quizá añorando sus hermanos cachorros, se amadrinó a las ovejas, estaba en su etapa de impregnación o apego, imitando el comportamiento de animales cercanos a su hábitat, de lejos lo observamos: salía con ellas a comer pasto, impresionaban sus huesitos pegados al espinazo, no se había amamantado, era esquivo, maltratado. Pensé que al igual que un niño abandonado, sufría depresión Anaclítica (característica del trastorno de carencia afectiva en su primera etapa de crecimiento), los síntomas así lo confirmaban, no quería comer y estaba tembloroso.

Llegó Was, le acercó leche y concentrado para cachorros, en la finca se inicia un programa de seguridad afectiva, se llamo TONY nombre que repetíamos, procurábamos dejarlo solo, sin presionar su comportamiento y no asustarlo; el perrito comenzó a salir, a tener cada día, más confianza, hasta avanzar conquistando territorio, después de 15 días,  ya había crecido, su pelo sedoso, se le observa un rostro alegre, se había integrado a las personas y  compartía con otros perros adultos, que  lo respetan, lo lamian, en señal de  aceptación y consentimiento a un cachorro, ya la vitamina Afectiva comenzaba a fortalecer la existencia de este perrito abandonado.

Esta es la historia de TONY que puede ser la misma que hoy viven millones de niños abandonados por sus padres, que no tienen el valor de ofrecerles amor incondicional, abandonados a la suerte de que alguien pueda rescatarlos. Es una historia que nos hace reflexionar de las conductas irracionales de algunos humanos que tiene conductas más animales, que los mismos seres irracionales.

TONY tiene 3 meses, vacunas y fortaleza, su pelo brillante, juega con otros animales, un gallito de plástico, medias y palos, con los niños que llegan, personas adultas,  bate su cola en señal de agradecimiento y su mirada es alegre, sus aullidos juguetones anuncian que será más amigo fiel, puede imitar a los otros perros, pronto será el guardián que vigila la parcela. Está listo a comenzar su etapa juvenil con la excesiva curiosidad del cachorro, usa la boca y pequeños dientes de leche como  agujas, igual que los niños usan sus manos para explorar todo lo que hay a su alcance. Está en la época de los Destrozos, pero con cariño y educación será adulto y ascenderá al puesto de verdadero Perro Guardián, para devolver con afecto perruno el cuidado de sus amos y de WAS su protector.

 

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Finca La Cuadra.

Firavitoba, 26 de Agosto del 2014