VIENTOS DE LA MONTAÑA

    DANIEL QUINTERO TRUJILLO.

    Escritor de Cuentos  Cortos

    Cuando los indígenas llegaron a Loma Fría, se maravillaron del hermoso paisaje que se contemplaba desde la  montaña, rodeado de pastizales y de un  sol reluciente, entonces resolvieron  construir  allí sus bohíos para evadir las inundaciones, dedicarse al cultivo del maíz, tejer lana y criar a su descendencia.

    Aconteció que una mañana del mes de agosto, arribaron los colonizadores y se ubicaron en las partes bajas del poblado, invadieron las  tierras para someterlos y quitarles  sus tesoros, pero ellos fieles a los preceptos de  su Guía: “Un anciano venerable de blanca barba” fueron al templo, a solicitarle su intervención para que no  los desalojaran de sus pertenencias. Al instante, la divinidad envió desde lo alto una corriente de viento como castigo y desde ese día los habitantes, comenzaron a sentir un aire  frió, que se desplaza a gran velocidad por sus alrededores, llevándose todo lo que encuentra y obligándolos a mantenerse encerrados, mientras por sus calles se observa el remolino de basuras y hojas secas.

    Con el paso del tiempo la población aumentó y con ella, las necesidades  básicas que al no ser satisfechas oportunamente, los marginó de toda posibilidad de tener un desarrollo con calidad de vida sostenible.

    Llegó el día en que un niño preguntó a su abuelo: ¿Por qué en Loma Fría los jóvenes  se van y nunca regresan, los políticos hacen promesas en elecciones que nunca cumplen y los gobernantes recaudan los impuestos,  pero no se invierte en el desarrollo y en este pueblo todo sigue igual? El abuelo que lo escuchaba atento, le respondió: “Esto se debe a los vientos de la montaña que en las horas de la tarde visita la comarca, dejando escuchar un ruido como llanto”.

    El niño un poco inquieto por la respuesta, salió a la calle y de repente empezó a percibir el sonido fantasmagórico.... fiiiiiiii...rrrrr...aaaaa ... que lo obligó a ingresar asustado a su aposento buscando la protección de su abuelo; quien al observarlo, pálido y tembloroso, lo abraza con cariño y le dice  - Ya has encontrado respuestas a tus preguntas - lo que acabas de observar, es el ánima de los antepasados que fueron desalojados y que viene al pueblo para recordarle a sus habitantes  que aquí hasta los sueños infantiles se los lleva el viento.

    Al regreso del Niño a la escuela comentó a su Maestro lo que había observado y escuchado del abuelo. Él, aprovechó la clase para decir a los estudiantes que no se preocuparan por el fantasma que “Dicen ronda en el poblado”. Con Educación y Cultura lo vamos a derribar, para que todos unidos en el amor, el trabajo honrado y la vocación de servicio de los que gobiernan: Hagamos de esta tierra un ¡Rincón Sagrado! donde el Progreso y los sueños de sus habitantes, sean la oración de cada día, que hará regresar a los que se fueron para disfrutar del desarrollo y la felicidad de vivir arrullados con los vientos de la montaña.

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    Tunja, febrero 27 del 2014.