¡YA LA TOTUMA SE LLENÓ!

 

Daniel Quintero Trujillo

Autor de Cuentos Cortos

 

                                           "Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos

                                             Teja el mismo sus sueños y su manta

                                              .................

                                              Sólo en aquella hora

                                              Podrá el hombre decir que tiene patria."

                                              CARLOS CASTRO SAAVEDRA

 

Cesar Augusto Pachón  Achury,  era un campesino que todos los días al despertar pedía a Dios que bendijera su tierra, para que el gobierno se acuerde de ellos y les den mejores precios a las cosechas y productos. Bartola su esposa, que lo escuchaba, le decía: "Mijo ya ni Dios, ni los que gobiernan nos escuchan, siento tristeza al recordar a  mis padres y abuelos que murieron enfermos, pobres y abandonados cultivando la parcela, sin apoyo de nadie, sólo con el trabajo honrado y el sudor de la frente.

 

¡No te desesperes Bartola! – Le responde – Mira que somos cristianos y debemos fortalecer nuestra fe, algún día se nos hará justicia, para que el campesino tenga dignidad.

 

En la semana siguiente, después de la Misa Mayor, se encontró en el atrio de la Iglesia con sus compadres, fueron a  la cafetería en la esquina del parque y mientras tomaban tinto, comentaban como en un rosario de quejas a cerca del bajo pecio de la leche, el valor exagerado de los insumos que no dejan rentabilidad al cultivo, la falta de seguro de cosechas para ampararse de las inclemencias del tiempo, el juego sucio del gobierno con el TLC, importando los mismos productos con precios más bajos, carencia de distritos de riego para reservar agua en tiempos de sequia, construcción y mejoramiento de la vivienda rural, control del contrabando de productos agrícolas.

 

Al terminar de enumerar estas letanías, que eran  más una política de protección a la agricultura, su compadre Vladimir intervino para decirles: ¡Ya la totuma se llenó! Sólo queda que nos unamos, organicemos  un PARO  NACIONAL agrario , para que cuando falte la comida el gobierno y nuestros paisanos entiendan que  si no fuera por los campesinos, la parcela y su arduo trabajo “La Patria se moriría de hambre”...

 

Al mes siguiente, en todos los puntos cardinales  del país, habían barricadas que bloqueaban las vías, mientras en otros sectores productivos, como los camioneros, protestaban  por los altos costos de la gasolina, peajes y tarifas de fletes, como fuente ovejuna todos a una misma causa, solicitaban al gobierno políticas serias para el sector agropecuario y una paz fundamentada en la justicia social.

 

De inmediato los órganos de control del estado: la policía y el ejército comenzaron a controlar el movimiento con gases lacrimógenos dispersando la protesta

 

Los campesinos  con su  experimentada paciencia y tradición  de respeto a las autoridades  exclamaban: ¡Perdone su merced!. Es que estamos cansados de tanta injusticia y queremos que les llegue la comida a sus mesas, no olviden que sus  padres son también campesinos. Enseguida compartieron comida con los agentes del orden y acordaron un pacto de no agresión, para que se les garantizara el derecho constitucional  a “La protesta”

 

El Jefe del Gobierno andaba embelesado con los Diálogos de Paz en la Habana, tenia descuidado el país, quizá desconocía lo que estaba pasando y declaraba por los medios de comunicación, que No había paro nacional, que eran unos pobres campesinos, que todo está bien en orden y en la Patria  había prosperidad y menos pobreza. Mientras el paro llevaba días con pérdidas millonarias, para la economía nacional.

 

Los  participantes  en el paro representados por: Campesinos,  jóvenes, viejos, estudiantes, padres  de familia y comerciantes gritaban: Cuando el campesino protesta: el gobierno los tilda de subversivos y guerrilleros, pero cuando vienen a buscar los votos, les dan almuerzo y son excelentes ciudadanos. ¡Viva el Paro Nacional agropecuario!

 

Los jerarcas de la Iglesia, que siempre han estado al lado de los pobres y de los campesinos, ordenaron a los curas de parroquia hacer un llamado a los cristianos  para dar solidaridad uniéndose en la Marcha de Cacerolas, que con poco ritmo y mucho ruido,  recibieron en la capital de Boyacá al Presidente que acepto dialogar. Allí  los campesinos gritan: ¡Si ayer combatimos con Bolívar para sellar la libertad, hoy  estamos dispuestos a luchar, para rescatar la dignidad campesina!... El presidente reconoció que se había equivocado y pidió disculpas, pero en la mente de los habitantes quedó la idea de estar sin gobierno y sin líder, como un barco que se hunde por falta de capitán.

 

Cesar como organizador de la Rebelión, manifestó que: – Aceptan las disculpas cuando se firmen los  acuerdos de las solicitudes del campesinado, pues es inadmisible que siendo el Líder de una Nación no presentara al Senado proyectos de ley como políticas de Estado, donde incluyera un Plan de Desarrollo Rural Integral – No se trata que nos regalen dinero como solución, porque nunca será suficiente, solo es preciso dar al campesino lo que con Justicia se merece, respetándolo como hombre trabajador, honrado y constructor inagotable del Desarrollo Nacional.

 

Luego, se organizaron mesas  de negociación con representantes de todos los sectores campesinos y con una agenda para analizar los problemas principales del sector.

 

Mientras esto sucedía, en las iglesias y capillas se oraba para pedirle al Ser Supremo enviara al Espíritu Santo que aumentara los dones de discernimiento, inteligencia e iluminara las mentes de los negociadores, para dar solución racional al problema que viven los campesinos de Colombia.

 

Al final, los  campesinos lograron que  sus peticiones fueran aceptadas quedando consignadas en un Acta de Compromisos de urgente solución, enseguida dieron la orden de levantar el paro  para que el país continuara sus labores normalmente.

 

De regreso a la parcela Cesar y sus compadres, se sentían satisfechos de los logros pero doña Bartola los alerto y volvió a decirles: ¡Ojo que eso es lo mismo que siempre sucede, nos prometen el oro y el moro, luego nos trampean y todo sigue como en el pasado: pobreza, y abandono, ellos son oportunistas por eso los llaman “Gavilanes del Poder” se roban, lo poco que tenemos.

 

Al escuchar esto,  Cesar replico: ¡Ya veremos!... Esta es la última oportunidad, si nos incumplen haremos lo que hicieron los Agraristas en México en tiempos de Pancho Villa, nos tomaremos el Poder para instaurar un gobierno agrario con el apoyo de nuestros hijos que también son doctores y tienen alma campesina: Ese día Colombia tendrá un nuevo amanecer y las políticas de desarrollo rural transformaran el campo en  un sector más productivo, rentable y sostenible.

 

Bartola se despidió exclamando: ¡Amanecerá y veremos! En las noches ora en su aposento, pidiendo al sagrado corazón de Jesús que perdone a los gobernantes que lo sacaron de la constitución política como patrono de su Patria y termina  diciendo  En vos confiamos ¡Oh Dios que todo lo puedes!

 

 

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Finca la Cuadra.

 

Firavitoba, agosto 28 del 2013.