“UN ARBOL DE SUEÑOS NAVIDEÑOS”

 

Cuando las campanas de la Iglesia repicaban y el reloj, señalaba las doce de la noche en el mundo cristiano, comenzaba el 25 de diciembre, Día del Nacimiento del Niño de Belén. A esa hora, ya los infantes dormían cansados de jugar, escuchar villancicos y de esperar los regalos. Solo los adultos estaban en la sala del hogar dándose un fuerte abrazo y un saludo de ¡FELIZ NAVIDAD!

Enseguida todos recordaron a las personas  que durante la temporada navideña y… ¡A esa hora! Soñaban y  realizaban tareas, para que los habitantes del mundo pudieran disfrutar en Paz el nacimiento de Jesús.

En esta lista se incluían:

Sacerdotes y Pastores, encargados de llevar el Evangelio sobre el Nacimiento del Redentor del Mundo.

Músicos que con sus melodías, alegraban la novena de aguinaldo.

Pasteleros y Chef de cocina, preparando las viandas que se irían a degustar en la Cena de la Fraternidad.

Padres de familia y Educadores, que con sus orientaciones forman amorosamente, los ciudadanos del futuro.

Médicos, Odontólogos y Enfermeras, enclaustrados en los hospitales, dando salud y vida en Nombre del Señor.

Enfermos, invocando a Dios para que sus manos Sanadoras pasen por su cuerpo y les devuelva la salud.

Moribundos que con las oraciones de amigos y familiares se disponen a entregar la vida al Rey del Universo.

Aviadores, marineros y trasportadores, conduciendo a los viajeros a buen puerto, para llegar en tiempo oportuno a saludar a sus seres queridos.

Mandos Militares, soldados y agentes del orden, ayudando a construir la Paz.

Subversivos, buscando reconciliarse con la sociedad, para dejar las armas.

Celadores de edificios, como guardianes de la noche atentos a dar seguridad al ciudadano, para que disfruten con alegría de los colores y sabores de la Noche de Paz.

Escritores, periodistas y diseñadores gráficos, encargados de elaborar periódicos, tarjetas y libros de cuentos de navidad.

Ingenieros, arquitectos y trabajadores de la construcción, presurosos a dar el terminado a la casa o edificio para ser entregados como regalo del Niño Dios.

Tenderos y dueños de centros comerciales que con sus actividades ayudan a construir ilusiones navideñas.

Estilistas y diseñadores de moda que con su arte embellecen la anatomía del cristiano.

Trasportadores de correos, listos a entregar las encomiendas con un mensaje de amor y de paz.

Abogados y Jueces que en nombre de Dios y las Leyes de la República administran justicia.

Presidiarios, cumpliendo una condena social para salir rehabilitados

Desempleados, esperando que los dueños de empresas generen empleo para ellos mitigar sus penas.

Pordioseros y sin techo, esperando que las políticas de estado, los incluyan en programas de dignificación humana.

Agricultores y Ordeñadores, cultivando la tierra para que la cosecha llegue al comedor de la casa y la botella de leche esté lista para el biberón de los niños.

Barrenderos, listos con sus implementos para limpiar las calles de basuras y desechos que han dejado los juegos pirotécnicos.

Con todos ellos hicieron un hermoso árbol de sueños navideños para entregárselo como presente al niño recién nacido, lo ubicaron al pié del portal, enseguida apareció Un Ángel del Señor que exclamaba:  ¡Doy Gracias en Nombre de Dios y Os anuncio que en ellos también ha nacido el Divino Niño, para que con un corazón renovado, den luz al mundo y anuncien la Buena Nueva!

De pronto, un llanto interrumpió el escenario, era el Niño de Belén, pidiéndole a la Santísima Virgen, intercediera ante Dios Padre, para Iluminar con su Espíritu las mentes de los gobernantes, políticos y Senadores que no estaban en la lista de las ofrendas, para que se reconciliaran con el pueblo, dejando leyes más humanas para mejorar la calidad de vida.

Finalmente, todos con la mirada puesta en el Pesebre y a una sola voz, elevaron una oración implorando al Cielo: “Paz, Amor y Prosperidad para todo el Universo”.

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Bogotá, noviembre 14 de 2013