LA BANDA DE MÚSICOS DE MI PUEBLO

 

Santa Cecilia  era el nombre de la Banda Municipal de San José de Convención, constituida con instrumentos de viento y percusión, que acompañaban las procesiones de Semana Santa, fiestas julianas y novenas de aguinaldos.

 

Estaba conformada por excelentes músicos y algunos otros más que profesionales de la música eran aficionados procesionales que querían ponerle ruido a todo acontecimiento.

 

Sus intervenciones musicales no tenían cohesión en la interpretación, era frecuente escucharlos desentonados, unos comenzando y otros terminando la melodía. Los sonidos que preferían los infantes: eran el “Boom, Boom” del tambor y el “Chin, chin” del acople de los platillos que cuando la identificaban: Gritaban, ¡Allí vienen los músicos! Y los adultos mayores se preguntan ¿Qué fiesta se está celebrando?

 

Los instrumentos lucían remendados: el tambor con parches que curaban las grietas hechas por los niños mientras ellos descansaban y los instrumentos de viento con puntos de soldadura que se dilataban con las altas temperaturas de la tarde del mes de julio; es esas condiciones de pobreza instrumental, ni Beethoven habría podido lucirse como músico en Convención.

 

Un treinta de julio en la plazuela, cuando el gremio de los choferes (como se les llamaba a los transportadores) celebraban su día, en las festividades patronales con un encierro de toros bravos. Los músicos se ubicaron en un tablado – Aún no se había construido la caseta para eventos culturales – eran listones de madera que al unirlos con clavos se rajaban, quedando medianamente asegurados, los músicos interpretaban el pasodoble “La feria de Manizales” y mientras los parroquianos disfrutaban las embestidas de los toros a los improvisados toreros, la tarima se desequilibró y todos fueron dar al piso, allí se trasladó la atención del público, que con la angustia al observar lo que había pasado ¡La corrida de toros terminó! Pero fue el único día que se escuchó a la Banda Municipal concluir al unísono la melodía.

 

En esa Banda era famoso el músico “Cayuyo” por su indisciplina, siempre borracho recorría las calles empedradas, enroscado en el trombón, mientras los niños jugaban con pequeñas piedras, para embochinarlas en la trompeta. Uno de esos días de borrachera, mientras salía de una cantina se desequilibró y el instrumento cayó a la calle, con tan mala suerte que coincidió con el paso de un camión a toda velocidad dejándolo aplastado como una arepa ocañera.

 

La Banda de Músicos, tenía la sana costumbre de ofrecer una retreta, los sábados a las siete de la noche después de la misa. Ubicados alrededor de una rotonda interpretaban un variado programa musical con canciones del folclor colombiano. Los jóvenes aprovechan para pasearse por el parque con la mirada puesta en una linda convencionista, que también se recreaba con los acordes musicales; otros descansaban en los escaños de concreto, inventando historias de héroes enamorados, mientras los kincalleros o  vendedores de dulces, chicles y cigarrillos pasaban ofreciendo sus productos.

 

En 1960, cuando Don Hipólito Latorre Gamboa, fue nombrado rector de la Escuela Normal Rural para varones, con su formación y afición musical, constituyó la Banda Estudiantil con aquellos que tenían aptitud. Todos los miércoles en la noche, recibían clases de instrumentación y se les veía participar en los acontecimientos significativos de la sociedad, como una Banda que alternaba con la Santa Cecilia, es importante recordar que muchos de los integrantes eran oriundos de La Loma de González, que posteriormente, conformaron la famosa Banda de su pueblo.

 

@danielquinterot

 

Tunja, octubre 18 de 2013.