LOS REGALOS DE NAVIDAD

Después de la Misa de Navidad, Javier  que tenía 8 años y había aprendido a orar, fue al Altar de la Iglesia, donde estaba el pesebre con luces intermitentes de colores y suave música de villancicos. Se arrodilló frente a Él y con las manitas unidas, mirando al Cielo en señal de alabanza, mentalmente hizo la siguiente oración:

 

Gracias Niño Dios por haberme traído como regalo a mis padres, que me enseñaron a ser un buen cristiano.

 

Una familia, donde a diario comparto el pan de la mesa.

 

Una Patria hermosa de bellos paisajes.

 

A mis maestros, que me enseñaron las primeras letras.

 

Un corazón grande, donde hay una cunita para que Vos vivás conmigo eternamente.

 

Y esas bellas palabras “todo lo que quieras pedir, pídelo en mi nombre y nada te será negado” aquí te dejo mis compañeros, mi familia y mi pueblo para que los protejas y los ayudes.

 

Gracias Niño de Belén, en voz confío.

 

Al terminar de orar, se santigua, se dirigió a su casa y en la calle lo estaban esperando los niños del barrio, para jugar con los traídos del Recién Nacido; mientras unos y otros mostraban sus carros de madera, patinetas y muñecas, él les decía que sus regalos eran muchos y más hermosos, porque Dios le había regalado el “Poder de la Oración para pedir por ellos y por toda la humanidad.

 

@daniquinterot

 

Firavitoba, agosto 9 de 2013.