ENTRE ARRABALES Y CAMINOS DE HERRADURA

PROLOGO

Un contador de sueños… Ese es mi Papá. Cuando niña, nos contaba fabulosas historias que hoy plasma en estos cuentos y yo me preguntaba: ¿Cuándo tendremos historias de vida para poder contarlas también? Con el pasar del tiempo me doy cuenta, que Él crea y nos narra cuentos con base en sus vivencias y las nuestras, con un límite tan ligero y delgado que aun hoy no se qué es fantasía y qué es realidad.

En esta colcha de retazos ha plasmado con nostalgia y buen humor gran parte de su historia por los caminos de la vida. Recuerdos desde el día que casi lo bautizan: “Agapito”. Con tal claridad Macondiana, que nos transporta a su mundo y nos hace vibrar, sentir, llorar y anhelar, cada espacio, cada momento vivido con amor. Nos mezcla con altura e imaginación un mundo surrealista y mágico con grandes y pequeños instantes de su vida y de la vida de los que ama.

¡Cómo no volver a vivir esos momentos en la tienda de Mamá Coco o cómo no enternecernos con la Pony Malta y el circo, que dejan ver su alma de niño y espíritu inquieto aún después del avance de las canas! El leerlas es un disfrute máximo de los sentidos que nos pasea por los rincones de su alma, por las calles del Tamaco haciéndonos vivenciar aquellos momentos o acontecimientos, unos muy divertidos y otros que generan nostalgia, que se entrelazan para hacernos vivir, recordar y añorar épocas pasadas; personas que amamos mucho y que hoy leen estos párrafos desde el cielo, sintiéndose plenos, felices y orgullosos de que sea Ñelo, el intelectual y amoroso hijo de Doña Socorro y Don Teodoro, que con maestría virtuosa hila las historias para el deleite de todos.

Nos lleva de la mano a momentos familiares que para su vida fueron trascendentales y los asumimos como propios, como parte de nuestra historia y así mismo nos lleva a incrustarlos en lo más profundo de nuestro corazón.

Todos sus cuentos están motivados por un pequeño instante en su inquieta vida y para mí es un honor y un orgullo escribir estas líneas previas al viaje que cada uno de ustedes va a emprender al leer el libro.

Para todos los que lo lean, espero los trasporte como a mí y lo disfruten y vivan tanto como yo, fruto de uno sus sueños… hija del hacedor de sueños.

CAROLINA QUINTERO GONZÁLEZ