HUELLAS DE SANGRE EN EL PISO.


 DANIEL QUINTERO TRUJILLO.
Educador y Escritor.



Después que Agapito cumplió sus 70 años,comenzó a sentir pequeños dolores articulares que interpreto como el inicio de un proceso normal de envejecimiento,debido  al surgimiento de  códigos biológicos que  iban abriendo camino en el proceso de desenvolvimiento del organismo humano.

Estos dolores articulares se aceleraron al finalizar  las festividades de fin de año ,como consecuencia  de la acumulación de ácido úrico en la sangre ,por el exagerado consumo de alcohol y carnes rojas, que nunca faltan cuando de despide  el año .

En una noche de febrero, Agapito empezó a caminar  con dificultad y al desvestirse para ponerse la pijama, sintió un fuerte dolor en la articulación de la rodilla izquierda,con hinchazón y un color rojizo en la piel ,en el área articular, imaginando que  se aliviaría con el sueño y el descanso nocturno.

Cuando el reloj señalaba las 12 de la Noche, hora siniestra donde se producen la mayoría de accidentes,sintió fiebre y escalofrío y al querer levantarse  para ir al baño a orinar ,la pierna adolorida estaba inmóvil ,que al forzarla para caminar,dándose ínfulas de correr por sus venas  sangre Alemana ,por  tener los  ojos verdes y ser descendiente del conquistador Ambrosio Alfinguer, sus  80 kilos  de peso derrumbaron  la estructura anatómica y el cuerpo rebotó en el aire como un juego de ping-pong ,iniciándose los malabares  con un golpe leve en la clavícula  y rebotando enseguida  a otra pared contigua ,que  aplasto su rostro y derribó a Agapito al piso; quedando todo el interior de la alcoba como un río de sangre ,ya que salía como un arroyo de sus fosas nasales.

En el instante  que su señora se apropio de la situación de emergencia ,le dio  los primeros auxilios limpiando su rostro con un sinnúmero de toallas; llama a otros familiares que la ayuden a conducirlo de urgencia a una clínica del cantón urbano ,pero  Agapito seguía con sus ganas de orinar y al no poder pararse ,se le improviso una palangana  para depositar su micción, utensilio que estaba ubicada en la cocina y era utilizado como recipiente de los jugos de fruta del almuerzo; acto seguido se procedió a transportarlo en una camioneta particular ,rumbo a una sala de urgencias de un hospital cercano.

En la institución hospitalaria se solicitó su identificación y al comprobarse su afiliación a medicina propagada, sobraron las atenciones médicas y  la utilización de aparatos electrónicos para su diagnóstico; Agapito parecía un marciano  rodando  en las camillas de una sala a la otra ,donde el solo observaba cielos rasos y luces led. prendidas para evitar otro accidente.

Al final , los especialistas diagnosticaron una   fractura del tabique por aplastamiento del rostro ,ocasionado por  No consumir la droga  colchicina ,ante el menor síntoma de dolor articular; al tiempo que procedieron a aplicarle por los líquidos drogas para calmar el dolor,aplicar una vacuna contra el tétano y cogerle 4 puntos en la herida de la nariz.

Luego fue puesto en  sala de observación y  cuando habían transcurrido 6 horas y después de consumir un suculento desayuno , la Clínica le dio de Alta,,con la recomendación de visitar al Otorrinolaringólogo para corregir  el traumatismo del tabique con un procedimiento quirúrgico.

Quienes observan a Agapito,con su rostro maltratado, le preguntan que con quien estuvo boxeando? que si su señora ,no le aguanto mas  el mal genio y termino reventándole las narices? O  en que cantina  del pueblo   estaba  consumiendo  alcohol?; comentarios que los escucha sin molestarse ,por considerarlos propios  al observar  un rostro con señales de hematoma ; dando como respuesta   jocosa que quiso imitar a su santidad el Papa Juan Paulo II ,besando el piso en agradecimiento  por soportar su peso por mucho tiempo y dejándole como regalo  Huellas de su sangre en el piso.

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Finca la Cuadra.
Firavitoba,febrero 26 del 2017.



 

 "EL APOYO "DE LA VACA.

Daniel Quintero Trujillo.

Escritor de Cuentos cortos.

 

 

 

Era el mes de diciembre y Ángel Gabriel, un honesto trabajador, había concertado con una abuela dueña de una vaca, recibir por el ordeño una botella de leche y cinco mil pesos diarios. Al terminar el mes y en el momento de cobrar el complemento del salario que invertiría para comprar las viandas de la cena de San Silvestre, La abuela comunica al trabajador que la producción del animal no alcanza para pagar el concentrado, razón por el cual lamenta que al despedirlo quede como el ternero que va al potreo esperando el "apoyo "de la vaca.

 

Al regresar a casa, Ángel Gabriel comenta lo sucedido a su familia y los niños que escuchaban el relato se sintieron preocupados, por no poder  volver a desayunar con café pintado, pero su Padre, al observar las caritas triste de sus hijos, enseguida les dijo: "No se afanen que mañana comienza un nuevo año y con el llegará la botella de leche porque soy hombre trabajador que aún conservo la dignidad de aportar el sustento diario a mi familia".

 

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Finca la Cuadra.

Firavitoba, 8 de enero del 2017.